El metaverso va a cambiar el mundo. ¿Qué es el metaverso? Es la digitalización de todo. ¿Qué es todo? Todos los procesos y objetos físicos en la sanidad; las finanzas y la inversión; el arte y el entretenimiento; la construcción; la química; los servicios públicos; el comercio minorista; la energía; y las tecnologías de la información.
Es la Web 3.0.
La primera Web 1.0 era estática y se limitaba a la lectura de contenidos. La Web 2.0 era interactiva, con las redes sociales y la colaboración. El metaverso Web 3.0 es descentralización y democratización.
Es posible que estemos entrando en la quinta revolución industrial. La primera comenzó a finales del siglo XVIII con las máquinas de vapor. La segunda tuvo lugar a finales del siglo XIX con la electricidad, el gas y el petróleo. Después, a mediados del siglo XX, se desarrollaron la televisión y los ordenadores. A finales del siglo XX surgieron las fábricas automatizadas y descentralizadas, el aprendizaje automático de la inteligencia artificial (IA) y el internet de las cosas (IoT). Ahora, el metaverso está transformando el mundo físico en digitalización e imágenes en 3D.
Consideremos los «SMS» como ejemplo de dónde nos encontramos con el metaverso. Los SMS se presentaron hace varios años como una novedad revolucionaria. La gente se mostraba sumamente escéptica y negativa respecto a sus implicaciones y a su exagerado impacto en nuestras vidas. ¿Para qué añadir esto al teléfono móvil? ¿Quién va a usarlo? Es inútil. En un principio, los SMS se desarrollaron para sustituir las conversaciones telefónicas; sin embargo, al final, nadie predijo cómo se iba a utilizar este producto. Ocurrieron dos cosas.
En primer lugar, ahora todo el mundo en el planeta envía SMS, y la gente no puede vivir sin ellos. En segundo lugar, los SMS no tienen nada que ver con el teléfono. Se trata de conectar a las personas: «Llego en 10 minutos.» «¿Podrías comprar algo en la tienda?» El metaverso seguirá el mismo camino. Hoy en día la gente se muestra negativa ante este concepto y afirma que es una pérdida de tiempo y de recursos. Sin embargo, va a ser global y lo utilizará todo el mundo, en cualquier lugar del planeta. Está ocurriendo rápidamente y dará lugar a empresas que valdrán billones de dólares.
El metaverso se encuentra en su etapa naciente y emergente, y hoy se utiliza para los videojuegos y la inversión a través de tokens no fungibles (NFT). Por ejemplo, Upland es un sitio de metaverso inmobiliario. Inicia sesión y busca propiedades inmobiliarias en Nueva York, San Francisco u otros lugares. Haz clic en el icono para comprar. Hay miles de propiedades a precios base y precios de reventa que se pagan con el token UPX, que puede convertirse en USD y transferirse a tu entidad financiera.
Hay más de 60.000 usuarios cada día y, hasta la fecha, una sola persona ha comprado propiedades por valor de 1 millón de dólares. Son cifras enormes para un sitio de 12 meses de antigüedad. Hoy en día, comprar una vivienda en el mundo no metaverso requiere semanas y meses de investigación y búsqueda, ofertas rechazadas, reparaciones y reformas, el pago de elevadas comisiones, representación legal, la búsqueda y confirmación del título de propiedad, préstamos hipotecarios y la firma de más de 30 documentos. El metaverso ha descentralizado y democratizado el proceso reduciéndolo a un solo clic, y la tecnología blockchain ha añadido una seguridad, trazabilidad e inmutabilidad avanzadas.
En la actualidad, el riesgo es enorme. En primer lugar, existe un riesgo técnico, que va desde un colapso irreversible de la noche a la mañana hasta el temido «hard fork» de la blockchain, aunque la tecnología mejora continuamente. En segundo lugar, existe un riesgo económico basado en el principio de un exceso de oferta sin demanda. Por ejemplo, con los NFT inmobiliarios o artísticos, la gente se desentenderá y se trasladará al siguiente sitio de metaverso popular, dejando a los usuarios con la pérdida total de su inversión.
En tercer lugar, lo que yo llamo el riesgo de «digitalización mal orientada», que consiste en intentar replicar de forma exacta las aplicaciones del mundo real, lo cual puede ser catastrófico. Por ejemplo, las historias clínicas electrónicas se diseñaron por primera vez hace 50 años, en 1972, y los diseñadores estaban obsesionados con la copia exacta de los registros en papel del médico, la enfermera y el hospital: cuanto mejor era la coincidencia, mejor era el producto. Esto ha provocado una enorme tragedia, con un coste de hasta 300.000 millones de dólares, múltiples capas de regulaciones gubernamentales, una atención médica ineficiente, una menor interacción con los pacientes y una peor calidad de la atención, así como una tremenda frustración de los cuidadores, con el agotamiento profesional de médicos y personal de enfermería. Hay demasiada información, listas de requisitos inadecuadas y recomendaciones carentes de sentido.
Con el tiempo, estos problemas no se han resuelto. Ha ocurrido lo contrario: cada iteración de la historia clínica electrónica (HCE) ha empeorado la situación, costando miles de millones de dólares y deteriorando aún más la atención al paciente. El gemelo médico digital del metaverso, con la propiedad individual de los datos médicos y un intercambio de datos autogestionado, podría ser una opción mejor.
La digitalización de procesos y productos lleva muchos años en marcha y es tan habitual que la gente ni siquiera piensa en ello. Ha mejorado la velocidad, la eficiencia y la precisión, y ha permitido ahorrar dinero. Entre ellos se encuentran el acceso sin llave, el asistente de voz doméstico Alexa, la impresión 3D, el aprendizaje automático, el internet de las cosas (IoT), la computación en la nube y la robótica industrial.
En el ámbito sanitario, algunos ejemplos son los robots médicos y quirúrgicos; la realidad virtual (RV) y la realidad aumentada (RA) para el aprendizaje y la formación; los dispositivos ponibles de salud y medicina; y la inteligencia artificial (IA) para la monitorización de la salud y las enfermedades y la interpretación de radiografías.
La telemedicina ha sido un catalizador del metaverso sanitario, con visitas y consultas médicas en línea y medicamentos dispensados por farmacias electrónicas. El metaverso de la realidad aumentada y virtual (RA/RV) lo ampliará aún más al desarrollar una atención médica a distancia más avanzada, el aprendizaje y la realización de tareas de forma virtual.
La atención sanitaria autogestionada es ya una realidad gracias al metaverso. Por ejemplo, las personas pueden generar una certificación digital verificable de su registro de vacunación contra la Covid-19. A diferencia de los documentos impresos procedentes de un historial médico, estas credenciales son verificables y están firmadas mediante criptografía a través de la tecnología blockchain. La persona que revisa el documento puede confirmar la fuente de verificación, sin que sea necesario ningún intermediario ni propiedad institucional. Además, las personas son propietarias de su información sanitaria y pueden compartirla como deseen, sin pago ni tiempo de espera para la transferencia electrónica.
El receptor puede verificar que la información proviene del paciente y no de una institución o un proveedor. Esta acreditación sanitaria autogestionada se ha implantado con rapidez y ha tenido mucho éxito, ya que ha sido utilizada por más de 60 millones de estadounidenses y por un número aún mayor de usuarios en toda Europa.
Durante 2021 surgieron 40 nuevas empresas digitales de crypto-blockchain valoradas en 1.000 millones de dólares, entre las que se incluían empresas sanitarias como Aldedade, con una plataforma de salud electrónica; Alto Pharmacy, una farmacia de salud electrónica; HeartFlow, que utiliza la ecografía con IA; Tempus, que emplea la IA en la nube para una atención sanitaria personalizada; Innovaccer, plataforma sanitaria en la nube que reúne la información de los pacientes a lo largo de todo el continuo asistencial; y ATAI Life Sciences, una empresa biofarmacéutica que utiliza una plataforma descentralizada para desarrollar tratamientos de salud mental. La tecnología blockchain ha permitido la creación de organizaciones autónomas descentralizadas (DAO), que están gobernadas por comunidades en línea en lugar de por un consejo de administración corporativo.
El metaverso se está desplegando a un ritmo acelerado para mejorar nuestras vidas y revolucionar la atención sanitaria en favor de un mundo mejor.
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Por: Dr. Gary Epler / Boston CDI Global
Author:
Senior Industry Advisor
Published:
20th February 2022
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